Chapter 2 .        MONUMENTS IN THE PRESENT

CAPÍTULO DOS / MONUMENTOS EN PRESENTE

 

Hay una parte de La Habana que, literalmente, desapareció de la vista sin dejar rastro. Ni un plano, ni un dibujo, ni una fotografía. Solo quedaron los textos técnicos del Archivo Nacional, con la medida y ubicación de las plantas, la descripción verbal de las construcciones. Esta documentación le bastó a Francisco Bedoya para dibujar algunas de esas plazas, fortalezas y edificios perdidos (que podían tener la envergadura monumental del cementerio Espada o el Teatro Principal). O para rastrear la evolución de algunas edificaciones que sí se conservan y hoy son aclamadas (como el Castillo de la Real Fuerza o la Plaza de Armas). Desde su imaginación arquitectónica fuera de lo común, Bedoya sacó a la luz enigmas urbanos, reparó el impacto de siglos de indolencia o hacinamiento, rellenó agujeros negros que eran verdaderos cráteres simbólicos de la ciudad. Y demostró, en definitiva, que a veces la originalidad consiste en rescatar orígenes; que continuar la historia contra viento y marea puede ser la única manera de cambiarla.

Este espíritu de continuidad acompañó unos proyectos que lo mismo involucraron al Descubridor que al Libertador de América. Desde un Cristóbal Colón emplazado en Bariay, el sitio exacto donde desembarcó, hasta un Simón Bolívar al que se le daba cuartel en un contorno actualizado. En esa cuerda, el equipo formado por Patricia Rodríguez Alomá y Felicia Chateloin Santiesteban da otra vuelta de tuerca al lugar del patrimonio urbano en la ciudad contemporánea, adelantándose a su tiempo para recuperarlo, a base de proponer una sobria pero incisiva herejía para un espacio histórico como la Plaza Vieja, muchas veces rondada por Bedoya en su ciudad hipotética.

La unión entre arquitectos y artistas marcó el abordaje de estos y otros monumentos, que mezclaban a menudo la continuidad de sentido con la ruptura formal. (Y al revés).

Todos renegaban de esos tótems dispuestos para que los designios políticos inocularan su repertorio de tabúes. Y todos, más que edulcorar el presente -desde ese narcisismo con el que las ciudades suelen proyectar su posteridad-, se lanzaron en una dirección contraria: ofrecer el presente para rebajar a los monumentos su condición mitológica. Para expulsarlos, sin más, de su trono en el panteón de los animismos modernos.

 

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Patricia Rodríguez Alomá, Felicia Chateloin Santiesteban, Rolando Paciel, Jorge Luís Marrero, Regís Soler, Rafael Fornés, Emilio Castro y Francisco Bedoya.

Plaza Vieja. La Habana. 1986

Felicia Chateloin, Patricia Rodriguez

La Habana Arqueologica. 1982 -1994

Francisco Bedoya

Monumento Bicentenario Muerte de Simon Bolivar.

La Habana. 1983

Rafael Fornes, Enrique Pupo, Alejandro Gonzalez, Alfredo Ros

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Monumento Desembarco Cristobal Colon.

Bariay , Holguin. 1990

Rolando Paciel, Jorge Luis Marrero, Regis Soler