Chapter 4 .                                       GUANTANAMO : COLD WAR'S FINAL FRONTIER

CAPITULO CUATRO  /  GUANTANAMO ULTIMA FRONTERA DE LA GUERRA FRIA

En abril de 1980, Cuba es noticia mundial por un éxodo masivo de 125.000 personas expulsadas del país desde el puerto del Mariel, situado a 40 kilómetros al oeste de La Habana. Seis meses después, es protagonista a raíz del primer vuelo espacial tripulado por un cosmonauta del tercer mundo, lanzado desde el cosmódromo de Baikonur, a 2.500 kilómetros al este de Moscú. La primera noticia cuenta como uno de los fracasos más traumáticos del modelo socialista. La segunda es aclamada entre sus éxitos. Ambas representan dos caras de una Guerra Fría que tuvo en la isla su punta de lanza en América Latina.

El éxodo forzado y el vuelo del cosmonauta forman parte de una geopolítica, extrema para otras latitudes, que en Cuba se ha vivido como un hecho cotidiano desde 1959. Solo en los años ochenta, basta mencionar la revolución sandinista, la guerra de baja intensidad en Centroamérica, el escándalo Irán-Contra de la administración Reagan, la carrera espacial entre la Unión Soviética y Estados Unidos, las guerras en Angola y Etiopía, el apogeo de la nueva derecha y el envejecimiento de la nueva izquierda, etc.

Un detalle: el astronauta en cuestión, Arnaldo Tamayo Méndez, es oriundo de Baracoa, en la provincia de Guantánamo. Y su periplo extraterrestre confirma la pulsión global que ese territorio ya había alcanzado gracias a esa pieza musical que hoy se repite hasta en los campos de fútbol: la Guantanamera. Una canción que han versionado desde Pete Seeger hasta Julio Iglesias, pasando por Los Lobos, José Feliciano, Los Olimarefios, Celia Cruz, Pérez Prado, Joan Baez, The Weavers, Nana Mouskouri o Wyclef Jean.

Una historia: cuando, al final de la década, los berlineses derrumban su famoso Muro y le dan el puntillazo a esa Guerra Fría que se niega a abandonar Cuba, varios colectivos de la joven arquitectura se desplazan, precisamente, a Guantánamo y Caimanera, municipio de la base naval que Estados Unidos mantiene desde 1899 en suelo cubano. Allí proponen lo que bien po­ dríamos llamar una «urbanización del deshielo», decididos a asumir la singularidad de un terri­ torio hostil en el que se enfrentan y a la vez se conectan dos economías, dos sistemas políticos, dos idiomas, dos enemigos irreconciliables.

Una lógica: si en Guantánamo está la última frontera de la guerra fría en Occidente, el deshielo tendría que empezar por allí. Si la Unión Soviética se viene abajo, ¿qué sentido tiene seguir copiando tipológicamente su homologación arquitectónica? Si la política se mantiene inamovible, ¿por qué no adelantar, desde la cultura, una distensión que otras esferas no permiten?

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María Eugenia Fornés, Enrique Alonso, Rafael Fornés, Emilio Castro, Eliseo Valdes, Nury Bacallao, Universo García, Francisco Bedoya, Teresa Luis, Hedel Góngora, Inés Benítez, José Fernández y Juan Luis Morales.

Projet Plaza Mariana Grajales, Guantanamo. 1985

Rafael Fornes, Emilio Castro, Eliseo Valdes

Projet Caimanera. Guantanamo. 1991

Francisco Bedoya

Projet Caimanera. Guantanamo. 1991

Teresa Luis, Hedel Gongora, Juan Luis Morales,

Ines Benitez, José Fernandez

Projet Caimanera. Guantanamo. 1991

Nury Bacallao y Universo Garcia