Chapter 6 .  Instant Utopias

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Juan-Si, Jorge Crespo,  Eduardo Rubén, Taller de Julio Le Parc, Rolando Paciel, Emilio Castro y Rafael Fornés, Antonio E Tonel, Juan Luis Morales

Re inventer el 89. La Habana. 1989

Concurso bicentenario de la Revolución francesa. Paris Francia

Antonio E Tonel, Juan Luis Morales y Rafael Fornes

Exposición Detrás de la fachada. La Habana. 1986

Emilio Castro  y Rafael Fornes

Taller Le Parc. 2da Bienal de la Habana. 1986

Organizado por Julio Le Parc.

Eduardo Ruben, Florencio Gelabert, Cesar Beltran, Rafael Fornes, Juan-Si, y otros

Exposición Arquitectura Joven Cubana

Centro Artes Visuales. La Habana

Curadores : Juan Luis Morales,

Jorge Luis Rodriguez

Performaces urbanos. La Habana Cuba

Juan-Si  Gonzalez, Jorge Crespo y otros

CAPÍTULO SEIS / UTOPÍAS INSTANTÁNEAS

 

A partir de la segunda mitad de los ochenta se multiplican proyectos colectivos, acciones efímeras, performances, grafitis, trabajos en comunidades y hasta una huelga del arte.

Mientras la nueva arquitectura radicaliza su sueño de ciudades deseadas, varios grupos artísticos optan por intervenir de manera crítica en la ciudad indeseable.

Así, el Proyecto Paideia crea un espacio para el debate teórico y distribuye un manifiesto democrático. Otro grupo se interna en Pilón, en la parte oriental del país, con el propósito de insertarse en una comunidad local. El Proyecto Castillo de la Fuerza programa una temporada de exposiciones que desborda las expectativas, políticas y de público, a partir de una mediación inédita entre el arte emergente y la institución. El grupo Arte Calle despliega sus grafitis, o invade una y otra vez el espacio urbano, como una guerrilla cultural contestataria e imprevisible. Desde Art-De o G y 23 se desatan intervenciones más conectadas con la calle Arbat de Moscú que con el Londres punk de la era Thatcher (y más con el Gorbachov de la perestroika que con el Fidel Castro del Proceso de Rectificación). Colectivos como La Campana -en el centro de la isla- o Nada -en Santiago de Cuba- se instalan en una iglesia o salen de los ámbitos habituales para organizar tertulias y exposiciones…

En todos los casos, la contaminación social es tan alta como una represión oficial que se enroca para «defender» al gran público del contagio y a los propios artistas desviados del «buen camino».

Ante el fracaso de la entente entre las nuevas tendencias y las autoridades, tiene lugar El arte joven se dedica al béisbol (1989), acción con la que los artistas declaran una huelga para cerrar la década. La muestra El objeto esculturado (1990), clausurada en 24 horas en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, y en la que el artista Ángel Delgado defeca en plena inauguración, funciona como epílogo de esta.

Bajo esta atmósfera, la nueva arquitectura comparte con algunos de estos artistas distintas propuestas, a la vez que opera como refugio de intelectuales cuyas ideas tenían escasa salida en otros medios. No es difícil encontrarse una disertación sobre filosofía en un catálogo de arte, una crítica sobre el posmodernismo en el programa de mano de un concierto, a ensayistas requeridos por arquitectos o artistas debatiendo en espacios literarios.

Se trata de un sistema cultural paralelo, una conciencia colectiva sin cabida en las instituciones, pero cuyo impacto queda en las mentalidades.

 

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