Chapter . 3    A ROOM IN TOMORROW'S  FUTURE

CAPÍTULO TRES / UNA HABITACIÓN EN EL MAÑANA

 

¿Y si las azoteas se convirtieran en otra ciudad conectada por vínculos aéreos inéditos? ¿Y si las fábricas tuvieran espacios museísticos en los que el arte se incorporara como una colección intercambiable? ¿Y si las esquinas recuperaran su función como punto de encuentro preferente de los barrios cubanos? ¿Y si Robert Venturi tuviera que dar forma de huevo a un chiringuito para la venta de pan con tortilla o Portoguese estuviera obligado a resolver tipológicamente un tiro de cerveza en pipa? ¿Y si el este de La Habana recuperara su posición frente al mar Caribe, al contrario de la sovietización antioceánica impuesta en la zona? ¿Y si los vecinos tomaran las riendas del trabajo de los arquitectos? ¿Y si la ciudad emprendiera su democratización política de la mano de esta democracia urbana? ¿Y si un buen día el Estado comprendiera que la ciudad pertenece, precisa­mente, a sus habitantes? ¿Y si la arquitectura, además de urbe, ofreciera ágora? ¿Y si la palabra ciudadano dejara de ser peyorativa a la altura de los años ochenta del siglo xx?

¿Y si….?

Todas estas preguntas gobernaron esas utopías que buscaban traspasar el liderazgo de las decisiones urbanas a los propios integrantes de la ciudad que habían llegado a tener una relación pasiva y casi fatal con su entorno. De ahí esa responsabilidad social proyectada desde la arquitectura, pero cuya intención nunca se limitó a quedarse en sus fronteras. Esas utopías nunca dejaron de preguntarse por el lugar del arquitecto en la vida cubana y siempre tuvieron por finalidad operar en la ciudad asumiendo la mayor pluralidad de universos posibles.

Estos proyectos encarnaron, al mismo tiempo, una alternativa, un complemento y una crítica a la restauración de La Habana Vieja, en medio de la euforia por la designación de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad. De ahí que concedieran rango histórico a las alternativas populares -del solar a la barbacoa, de la esquina a la azotea, de los interiores al litoral-, ofreciendo a la ciudadanía la infraestructura necesaria para legitimar sus actitudes cotidianas. Es decir, cambiando la jerarquía establecida y demostrando que crecer, ligeramente, hacia arriba podía ser la forma más eficaz de conseguir la horizontalidad de una política negada a abandonar su dimensión vertical.

 

 

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Viviendas en azoteas. la Habana. 1988

Premio Concurso Revista Informes Instituto Eduardo Torrojas. Madrid España

Lourdes León, Teresa Ayuso,

Juan Luis Morales y Rosendo Mesias

Arquitectura al servicio de los usuarios.

La Habana 1984

Premio Perez Pinero seccion española de la UIA

Juan Luis Morales y Rosendo Mesias

Projet Urbano para Copjimar y Alamar.

La Habana 1984

Concurso Habitat del Manana . UNESCO

Patricia Rodriguez, Ricardo Reboredo, 

Rafael Fornes, Emilio Castro, Eliseo Valdes